Una hernia de hiato se produce al introducirse una parte del estómago en la cavidad del tórax a través del diafragma (músculo que separa el abdomen del tórax). El estómago se “hernia” a través del hiato esofágico, que es un agujero existente en el diafragma para que entre el esófago en el abdomen para conectar con el estómago.
Al producirse esta hernia se pierde el esfínter natural que impide que el ácido del estómago refluya al esófago.
Al producirse este paso de comida (regurgitación) y contenido ácido, el esófago, que no está preparado para soportar el contacto con el ácido (a diferencia de la mucosa gástrica, que si lo está) manifiesta síntomas en forma de ardor (denominado técnicamente pirosis) y dolor en la zona baja del tórax.
Esta situación se denomina comúnmente enfermedad por “reflujo gastroesofágico”, ya que la persistencia del ácido en contacto con la mucosa esofágica puede producir lesiones a medio y largo plazo.
Normalmente, existe un esfínter entre el estómago y el esófago, que impide el reflujo, pero la hernia hace desaparecer a este esfínter y favorece la aparición del reflujo.
El reflujo puede darse también sin que haya una hernia, ya que hay muchas personas en las que el esfínter esofágico no funciona correctamente y presentan reflujo esporádicamente (si toman grasas, alcohol, comidas copiosas…) o de forma permanente.
Se considera, que de forma general, hasta el 50 % de la población presenta a lo largo de su vida episodios de reflujo gastroesofágico.
La causa de la hernia es desconocida, pero se sabe que se produce por el debilitamiento de los tejidos y es favorecida por la edad (mayores de 50 años) y la obesidad. También parece que el tabaco empeora el cuadro.
La hernia de hiato es muy frecuente, especialmente en gente mayor de 50 años.
Los síntomas típicos son:
o Ardor de estómago, que empeora al tumbarse o agacharse.
o Dolor torácico de tipo quemante.
o Dificultad para tragar.
o Afonía y crisis de asma por paso del contenido ácido a la vía respiratoria mientras se duerme.
o Palpitaciones.
En muchos casos puede no haber ningún síntoma.
Su diagnóstico definitvo se suele hacer a través de una endoscopia, que visualiza perfectamente el problema y sus complicaciones asociadas.
En casos dudosos permite, además, tomar biopsias de la mucosa esofágica para ver si se está modificando y favoreciendo su malignización.
La hernia puede no tratarse si no da síntomas, pero si el reflujo es constante debe hacerse, ya que la persistencia del ácido sobre la mucosa esofágica puede producir cambios en esta. predisponiéndola a desarrollar un cáncer de esófago.
Previamente a aparecer este cáncer se observa en la endoscopia cambios de la mucosa que nos avisan de esta posibilidad de malignización en el fururo.
Es el denominado “esófago de Barret”.
Afortunadamente, menos del 10 % de las personas que padecen enfermedad por reflujo gastroesofágico acaban presentando estos cambios, y por tanto predisposición a padecer cáncer del esófago.
Por tanto, si hay síntomas persistentes por la hernia, estos deben tratarse.
Inicialmente, intentando que no haya regurgitación de contenido ácido al esófago mediante tratamiento médico con medicaciones que reduzcan la acidez, y medidas físicas que intenten minimizar este reflujo.
Entre las medicaciones, las más habituales son los inhibidores de la bomba de protrones, tipo omeprazoles.
Entre las medidas físicas habituales se incluyen:
o Evitar comidas muy copiosas.
o No tumbarse o agacharse justo después de una comida.
o Dejar de fumar y reducir peso.
o Evitar alimentos que favorecen el reflujo, como chocolate, grasas, picantes, café y el alcohol.
El tratamiento quirúrgico se plantea cuando falla lo anterior o ante la presencia de complicaciones.
En general, las hernias de hiato se sobrellevan muy bien con tratamiento conservador.
Sin embargo, pueden ocurrir complicaciones serias:
· anemia por pérdidas de sangre del estómago, lentas y sostenidas, e inadvertidas.
· aspiración del contenido gástrico por los pulmones.
· estrangulación de la hernia con necrosis del tubo digestivo (esto ocurre en las hernias de hiato paraesofáigicas, que son un tipo de hernia poco común en el total de las hernias de hiato, que habitualmente son por deslizamiento simple y no se estrangulan).
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