Entre un 3 a 5% de la población los padece, y aunque puede ser una de las formas de presentación de los cánceres del tiroides, se debe saber que solo un 5 a 15% de los nódulos tiroideos únicos son cancerosos, y si las lesiones son múltiples disminuye el riesgo de malignidad, aunque se necesita hacer un estudio completo para afirmarlo definitivamente.
Para su estudio se suele realizar una cuantificación de los niveles de hormona tiroidea (TSH, T4 y T3) presentes en la sangre. Su utilidad es para el diagnóstico tanto de situaciones que cursen con hipertiroidismo (aumento de la actividad del tiroides), como con hipotiroidismo (disminución de la actividad del tiroides).
Si sospechamos un hipertiroidismo, encontramos los niveles de TSH por debajo de los rangos normales, con niveles elevados de T4 y T3, producto de la hiperfunción de la glándula tiroidea.
Lo contrario sucede cuando sospechamos un hipotiroidismo, ya que en ellos se encuentra niveles elevados de TSH con T4 y T3 en rangos por debajo del normal o en el nivel bajo normal, lo que significa que la glándula esta produciendo poca cantidad de hormona tiroidea.
La cuantificación de anticuerpos antitiroideos son de utilidad para confirmar una enfermedad tiroidea autoinmune, principalmente el hipotiroidismo debido a la tiroiditis de Hashimoto.
Los datos ecográficos que orientan a malignidad son: las formas irregulares, el crecimiento rápido, el alto flujo intranodular, la dureza a la exploración, adenopatÃas cercanas, microcalcificaciones…
Resaltar que aunque la ecografÃa indicara benignidad, no es posible asegurarla al 100 % en todos los casos, y por ello, en caso de dudas se puede realizar una gammagrafÃa tiroidea para ver si el nódulo es funcionante (se denomina entonces “caliente”), o no funcionante (”frÃo”). Los funcionantes suelen ser benignos.
Si las dudas persisten, o el nódulo es mayor de 1 cm, la prueba diagnóstica ideal es la obtención de una muestra citológica mediante una punción-aspiración con una aguja fina , a menudo bajo control ecográfico.
El criterio final para la extirpación de un nódulo suele ser la punción citológica, que debe intentar hacerse siempre, excepto en los nódulos de tamaño inferior a 1 cm.
Ante la duda, algunos especialistas opinan que es mejor repetir varias punciones, e incluso intervenir quirúrgicamente, para analizar todo el nódulo.
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